Puebla, el destino ideal para vivir la experiencia de Semana Santa

Nadia Hernández / Enviada

La ciudad de Puebla es reconocida internacionalmente por su historia culinaria, la arquitectura colonial y las cerámicas. La cerámica pintada de Talavera que adorna varios edificios es elaborada localmente; así como su platillo emblemático: Chile en Nogada, es identidad inigualable. Además conserva la tradición de la procesión más grande de América ya que reúne más de 160 mil personas.

Con más de 200 templos, entre estructuras barrocas, coloniales y churriguerescas, Puebla capital es uno de los destinos más emblemáticos para vivir la experiencia que significa la Semana Santa, pues ha conservado durante 33 años una de las manifestaciones más significativas de la Pasión de Cristo en México.

Se trata de la Procesión de Viernes Santo, una celebración que  representa la fe, historia y cultura; mantiene vivas las raíces religiosas de la ciudad; sobre todo con la participación de miles de fieles, explicó a este medio Carlos Martínez Cruz, presidente del Comité Organizador.

Este año, la XXXIII Procesión de Viernes Santo, se llevará a cabo el 18 de abril y comenzará a las 12:00 horas en el atrio de la Catedral, para realizar el recorrido tradicional sobre la calle 16 de Septiembre, Juan de Palafox, la 2 Sur y la 4 Oriente-Poniente, finalizando en la 11 Norte-Sur, esquina con Guadalupe. La procesión concluirá en la Catedral a las 15:30 horas con una reflexión final, agregó Martínez Cruz.

La Procesión de Viernes Santo en Puebla que hoy es Patrimonio Cultural de la Humanidad, fue promovida por los franciscanos y tuvo su primer efecto durante la fundación de la ciudad en el siglo XVI y hasta mediados del siglo XIX, con la encomienda de evangelizar a los indígenas sobre el recorrido y sufrimiento que pasó Jesucristo hacia su crucifixión.

Posteriormente se suspendió 132 años, y fue hasta 1992 que se retomó la realización, “rescatada por el arqueólogo Eduardo Merlo y José Antonio Quintana Fernández, quienes formaban parte de la comisión cultural del Patronato Fundador (hoy Junta de Gobierno de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla -UPAEP-) y fueron quienes le propusieron a monseñor Rosendo Huesca y Pacheco, que en ese momento era arzobispo de Puebla, que se recuperara esa antigua tradición poblana”, recordó Carlos Castro Mendoza, coordinador de logística.

Las imágenes de la Procesión de Viernes Santo en Puebla se colocan sobre andas doradas que pesan más de una tonelada y son conducidas por 48 porteadores. Este año con El Señor de las Maravillas (Templo de Santa Mónica), la más venerada de la ciudad, tallada en madera de un árbol derribado por un rayo en el siglo XVII y representa una de las caídas del Vía Crucis.

Las religiosas Agustinas de Santa Mónica obtuvieron la imagen Señor de las Maravillas en una rifa. Una novicia descubrió que durante la noche, la imagen era azotada por dos soldados romanos que formaban parte del «paso». Este acontecimiento generó conmoción y dio origen a su gran veneración. Su nombre proviene de los milagros atribuidos a su devoción.

Asimismo, la participación de la Cofradía de Nazarenos, una de las más especiales en la procesión del Viernes Santo en Puebla quienes durante la Procesión visten una túnica negra y un capirote del mismo color en símbolo de la penitencia; con pasos lentos y solemnes, cargan con las imágenes de mayor fervor para los poblanos.

A su paso por las principales calles del Centro Histórico de Puebla, los porteadores suenan los tambores que llevan a un ambiente de tristeza y pesar, ya que cada año la comunidad católica recuerda la muerte de Jesús de Nazaret, cuyo sufrimiento se plasma en las imágenes religiosas.

José Francisco Tereso, hermano mayor de la Cofradía de Nazarenos de Puebla, explicó a este medio que participarán 40 miembros de la congregación, quienes cargarán las figuras que pesan más de 900 kilogramos, cada una.

Quienes cargan las imágenes se preparan con anticipación con un retiro espiritual impartido por el capellán José Luis Bautista en el Seminario Palafoxiano, además de hacer ensayos previos. Como parte de la entrega a Dios, algunos porteadores deciden no tomar agua durante un trayecto de la procesión del Viernes Santo, también, quienes están en posibilidades de hacerlo, llevan a cabo un ayuno.

“Aparte de todo el cansancio, el sol, no tomar agua, queda uno muy satisfecho de haber acompañado ese día a Dios mismo”, dijo. La Cofradía de Nazarenos viste año con año con túnicas negras porque simboliza el luto y también la renuncia al mundo, quizá lo que los distingue del resto de los participantes es el capirote que portan, se trata de una especie de gorro puntiagudo que solo tiene hoyos para los ojos.

El origen de los capirotes se remonta al siglo XV, durante la época de la Santa Inquisición, pues estos gorros eran colocados a las personas condenadas por el Santo Tribunal por haber atentado contra la Iglesia o Dios. “El color negro simboliza que todos somos iguales ante los ojos de Dios y el capirote se dice que entre más alto esté, más cerca es la unión con Dios”, añadió Francisco Tereso. 

La Cofradía de Nazarenos de Puebla que cuenta con mil 300 feligreses registrados, realizará un recorrido “diferente”, pues los tambores, trompetas y matracas abrirán paso a Jesús Nazareno, dando lugar a una procesión no silenciosa, sino llena de algarabía.

Otra de las imágenes más representativas es Jesús Nazareno (Templo de San José), hecha en el siglo XVII por el escultor Lorenzo Rodríguez, quien confesó haber azotado la escultura, notando que brotaba sangre de su espalda. Antes de trasladarse a la Iglesia de San José, estuvo en el Real Hospital de San Pedro, para consolar a los enfermos.

Lorenzo Rodríguez, quien fue aprehendido por la Inquisición, llegó primero al Templo de San Pedro, donde comenzó la veneración de Jesús Nazareno. Posteriormente, fue trasladada a la parroquia de San José, donde originó la Cofradía de Nazarenos, la más antigua de la ciudad. La devoción inspiró la construcción de una suntuosa capilla y un culto que perdura hasta hoy.

Actualmente en esa capilla se encuentra en exhibición una sandalia marcada con los dedos de sus pies, como si hubiese caminado. Se considera una reliquia y se cree que en las noches, regresaba al hospital a ver a los enfermos.

Además las imágenes que recorrerán la Procesión son:

La Virgen Dolorosa del Carmen. Esta obra del siglo XVIII, atribuida a José Villegas Cora, demuestra la maestría de los imagineros poblanos de la época en sus facciones y expresiones. Se encuentra en la capilla de Santa Teresa del Templo del Carmen.

Nuestra Señora de la Soledad. De factura sevillana de finales del siglo XVII, desde su llegada ha inspirado tal devoción que dio origen a su magnífico templo y al convento anexo de religiosas Carmelitas Descalzas.

Jesús de las Tres Caídas. Venerada en el Templo de Analco, la tradición cuenta que durante su talla, el escultor solo permitía la presencia de un ciego. Al concluir la obra, el ciego pidió tocar el rostro de la imagen y recuperó la vista instantáneamente. Este milagro le otorgó gran popularidad y devoción.

Santo Niño Doctor de Tepeaca. Desde su llegada en 1942, los tepeaquenses y peregrinos de todo el mundo le rinden tributo a su imagen. Desde 1961 festejan los tepeaquenses en honor al Niño Doctor, el tepeaquense más reconocido mundialmente.

Señor Jesús de la Misericordia. El 22 de febrero de 1931, al anochecer, santa Faustina tuvo una visión de Jesús vestido con una túnica blanca: «Tenía una mano levantada para bendecir y con la otra tocaba la túnica sobre el pecho. De la abertura de la túnica en el pecho, salían dos grandes rayos: uno rojo y otro pálido. Jesús me dijo: ‘Pinta una imagen según el modelo que ves, y firma: Jesús, en Ti confío. Deseo que esta imagen sea venerada… en el mundo entero… Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá. También prometo, ya aquí en la tierra, la victoria… y, sobre todo, a la hora de la muerte… A través de esta imagen concederé muchas gracias'».

La imagen de la Divina Misericordia con la inscripción «Jesús, en Ti confío» simboliza el amor misericordioso del Padre manifestado en Jesucristo. Al mostrar las heridas de los clavos en sus pies y manos como prueba de su amor infinito e incondicional, nos invita a confiar en Él.

El Señor de la Misericordia nos recuerda que el amor es más poderoso que el pecado, el mal y la muerte. De su corazón emanan como dones del Espíritu Santo dos rayos: el pálido, que simboliza el Agua que justifica las almas, y el rojo, que representa la Sangre que es la vida de las almas, según explicó a santa Faustina.

SEMANA SANTA EN PUEBLA

La XXXIII Procesión de Viernes Santo en Puebla se ha consolidado como una de las manifestaciones religiosas más importantes de México y América Latina. Atrae a más de 160 mil fieles que recorren las calles del Centro Histórico en testimonio de su devoción.

“La Semana Santa implica una influencia turística impulsando la economía local y promoviendo el intercambio cultural; hoy en día, ya tenemos una ocupación hotelera de más de 90 por ciento en Puebla capital, que es una derrama económica muy importante. Además, durante esta Semana Santa, gracias al compromiso del IMACP los asistentes podrían disfrutar de un programa extenso de conciertos en el marco del Festival Sacro”, dijo en su momento Pepe Chedraui Budib, presidente municipal.

El programa contempla una amplia variedad de eventos, entre los que destacan la XXXIII Procesión de Viernes Santo; recorridos al Antiguo Viacrucis, Noche de Museos, “Vive la Cuaresma sin salir de Puebla”, en colaboración con CANIRAC Puebla, así como el Festival “Origen”, con motivo del aniversario de la Fundación de Puebla.

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